miércoles, 8 de febrero de 2017

3 juegos online gratis (y altamente adictivos)

Si eres de aquellas personas que se pueden pasar horas viciando hasta perder la noción del tiempo estás de enhorabuena. Te propongo 3 juegos online simples, entretenidos y (sobre todo) muy adictivos.
 Game of Bombs 

Anteriormente conocido como Bombermine, este juego de facturación rusa es una adaptación del mítico Bomberman. Game of Bombs consiste en eliminar a los contrincantes encerrándolos o haciéndolos saltar por los aires. A medida que las bombas van destruyendo el escenario, podremos encontrar diferentes bonus que nos otorgarán más velocidad, alcance de las detonaciones o la posibilidad de mover las bombas o lanzarlas con un bate de béisbol. Las partidas tienen una duración de 15 minutos y cada sala de juego puede admitir más de cien personas. Los comandos para jugar son muy sencillos. Usa las flechas del teclado o las letras W, A, S y D para moverte y la barra espaciadora o la letra K para arrojar las bombas. La tecla TAB te permite activar los bonus que vayas recogiendo. En las primeras partidas te puede resultar un poco frustrante pero, una vez que le cojas el truco, podrás putear de lo lindo a tus contrincantes.
Su estética retro de máquinas recreativas y su diseño sencillo y funcional hacen de Game of Bombs el juego perfecto para los amantes de la acción y de los piques con otros usuarios. El juego dispone de chat y de hasta cinco modalidades de juego diferentes para que no resulte monótono. Además, los desarrolladores de Game of Bombs suelen actualizar los escenarios según la época del año, haciendo de él un juego dinámico en el que te puedes encontrar muchas sorpresas.


 Forge of Empires 

 Si lo tuyo son los juegos de estrategia, Forge of Empires no te dejará indiferente. Desarrollado por la empresa alemana InnoGames, este juego permite administrar una ciudad desde el inicio de la civilización hasta más allá del futuro aunando habilidades de gestión y estrategia. Las posibilidades del juego van desde hacer evolucionar una ciudad y desarrollar un ejército hasta luchar contra otros jugadores y conquistar otras civilizaciones. Para hacer que prospere tu asentamiento, deberás desbloquear diferentes tecnologías, intercambiar productos y cumplir una serie de misiones propuestas por distintos personajes. La mecánica del juego es tan sencilla que sólo necesitarás registrarte y usar tu ratón. Puedes personalizar tu avatar, asociarte en un gremio con más jugadores, enrolarte en expediciones y enfrentarte a otros gremios rivales. Debido a la diversidad de opciones, al principio, Forge of Empires puede resultar un poco confuso. Por suerte, este juego está traducido íntegramente al castellano y dispone de gran cantidad de tutoriales para que aprendas a sacarle partido a tu civilización. Además, InnoGames ha lanzado Forge of Empires para dispositivos móviles, así que también podrás viciar desde tu smartphone o tablet.


 Agar.io

 Agar.io es tan simple que no necesitas ni registrarte para jugar y solamente necesitarás mover el ratón o deslizar tus dedos sobre la pantalla. A su vez, entenderás su mecánica desde el primer segundo de juego. Eres una celula en una cuadrícula, rodeada de puntos y células de diferentes tamaños. El fin es ir comiendo los puntitos de colores que te harán crecer a la vez que irás perdiendo velocidad. Pero, para prosperar, deberás evitar chocarte con los piñones repartidos por la cuadrícula y que otros jugadores te coman. Pulsando la barra espaciadora podrás dividir tu célula para comerte a otro jugador más pequeño o para zafarte de uno más grande. Agar.io fue desarrollado en 2015 por Matheus Valadares y, en tan solo un par de años de andadura, ya se ha convertido en todo un clásico de la web 2.0. Además, podrás jugar desde Facebook y en diferentes plataformas, competir contra gente de todo el mundo y compartir tus logros con tus amigos.

sábado, 21 de enero de 2017

El videoclip II: Recursos e ideas

El videoclip es un género audiovisual muy agradecido. Es, en mi opinión, una de las disciplinas más interesantes porque permite una libertad creativa superior a la publicidad, la televisión o el cine. Podemos idear un videoclip como si fuera una pieza informativa, al igual que hicieron REM con su tema Bad Day.
 Este tipo de pieza ha sido utilizada hasta la saciedad. Tanto, que ya constituye un subgénero dentro del género. Ahora mismo, se me ocurren dos ejemplos:

El primero de ellos es Jaime Urrutia, que utilizó este recurso para su tema “Qué barbaridad”.
El otro ejemplo (sin salir de la escena musical española) es “Mentiras” de Tote King.
 (YouTube no me deja incrustarlo en este post, así que lo podéis ver pinchando aquí).

Otra opción muy interesante a la hora de realizar un videoclip son las animaciones. Uno de los mejores, dentro de este tipo de piezas, es “Do the Evolution” de Pearl Jam.
La estética del cómic predomina en “Do the Evolution” haciendo de este videoclip un ejemplo de cómo conjugar música y animación de forma efectiva.

"Do the evolution" me recuerda, en cierto sentido, a “The Wall” de Pink Floyd que, a mi parecer, es una obra maestra que no te puedes perder. Se trata de toda una película en la que el disco homónimo ejerce, no solo de banda sonora, sino de vehículo para trasladarnos a la historia que nos cuenta. Todo ello, mezclando animación con actores reales. Imprescindible si te apasiona la música de los Pink Floyd. Pincha aquí y deléitate.

Sin salirnos de las animaciones, uno de los videoclips que más me han sorprendido últimamente ha sido este de Strugill Simpson, con su particular versión del “In bloom” de Nirvana. La originalidad de la versión y el manejo de los recursos audiovisuales merecen echarle más de un vistazo.



Pero una de las posibilidades que ofrece el videoclip es la interactividad. Si en este post (de hace unos cuantos años) hablaba de Labuat y su videoclip interactivo “Soy tu aire”, Bob Dylan sacó esta curiosa pieza audiovisual con su mítica canción “Like a RollingStone”.
En este vídeo, podemos cambiar de canal con las flechas del teclado y observar cómo los rostros más conocidos de la televisión americana se prestan a cantar el tema mientras presentan un informativo, actúan en una serie o participan en un programa de cocina. Si observamos los créditos, podemos hacernos una idea del trabajo que puede implicar una pieza audiovisual de poco más de seis minutos.

 Como hemos visto, el videoclip permite experimentar con otros géneros, explorar conceptos diferentes o instaurar subgéneros dentro de sí mismo. Además, ya no hacen falta presupuestos elevados para realizar un videoclip resultón, sino que prima más una idea original que un formato preconcebido y limitado a la mera promoción.